Nuestra Historia

Toda floristería dice amar las flores. Nuestra historia empieza antes de las flores: con una niña en Barranquilla que se quedaba mirando a las señoras de las tiendas de regalos envolver detalles y escribir tarjetas a mano, que soñaba con estudiar diseño gráfico hasta descubrir que su verdadera pasión era el diseño de interiores, y que llegó a este país a los quince años, la misma edad que Miami celebra con quinces.
Un Pizza Hut, 2003
Jessica y Nelson se conocieron trabajando en un Pizza Hut. Él la conquistó a la antigua: con ramos de rosas. Ella jamás pudo simplemente ponerlos en un jarrón: desarmaba cada ramo y lo volvía a armar, tallo por tallo, hasta que quedara como lo veía en su cabeza. Él se dio cuenta. Entender lo que eso significaba les tomó años.

Las escuelas duras
Primero vinieron los años corporativos. Nelson, migrante venezolano e Ingeniero en Computación, pasó más de diez años en BellSouth; Jessica se volvió líder de ventas ahí, en el top 5% de la compañía. Un ingeniero y una vendedora de élite: esos son los dos oficios que todavía mueven esta floristería, uno detrás de cada sistema y cada ruta, la otra detrás de cada cliente que se siente bien atendido.
Antes de las flores hubo también un restaurante en Miami Beach. Tres años en la escuela más exigente de la hospitalidad: inventario que se vence, horarios imposibles y comensales que esperan perfección todas las noches. Fue difícil, y nos enseñó todo lo que hoy usamos para servirle a la gente, hasta cómo debe sentirse una entrega cuando toca tu puerta.
Por esos años también hicimos nuestra primera casa juntos, desde cero, aprendiendo sobre la marcha con HGTV de fondo. El diseño nunca fue un departamento para nosotros: era la forma en que vivíamos.
Una tiendita rosada, 2019
En enero de 2019 abrimos My Divine Decors en Doral: una pareja, un local rosado pequeño y los diseños de Jessica. El nombre dice «Decors» y no solo «Flowers» a propósito: desde el primer día diseñamos espacios, no solo ramos. Y la voz se corrió como se corre en Miami: de familia en familia, de referido en referido.
Cuando los barcos se apagaron
Para 2020, los cruceros ya eran parte de nuestra vida. Cuando la pandemia cerró el puerto, cerró con él buena parte de nuestro mundo, y fue financieramente duro. Lo que nos sostuvo fue la versión más simple de este oficio: arreglos para enfermos, armados en la casa, enviados a quien estaba pasando por lo peor. Cuando los barcos se apagaron, las flores siguieron saliendo de nuestra cocina hacia los hospitales. Desde entonces, ningún pedido de recuperación es un pedido más: es la categoría que nos salvó.
Hoy
Hoy seguimos siendo los mismos dos: Jessica dirige el diseño, Nelson la operación, y el marketing, la producción y cada entrega de guante blanco se hacen en casa, con equipo propio uniformado. El oficio nos llevó a lugares que desde aquel Pizza Hut no se podían ni soñar: instalaciones florales a bordo de los cruceros más grandes del mundo, eventos para marcas globales, una selección en Fleurs de Villes en Bal Harbour Shops, y miles de salas, bodas, quinces y cuartos de hospital de Miami en el medio.
La familia detrás del mostrador
Somos negocio familiar en el sentido literal: un matrimonio, dos hijos que crecieron entre cubetas de rosas (uno de ellos da el tour oficial con gusto), cinco perros, un pez y una tienda pet friendly donde siempre hay café. Cuando viajamos, volvemos con ideas: el último viaje a Japón nos cambió la manera de pensar el espacio, la contención y el dejar que una sola flor hable. Y Jessica sigue escribiendo cada tarjeta a mano, como las señoras de Barranquilla.
Ven a vernos
La tienda está en Doral, con parqueo fácil, y la consulta siempre viene con café. Visítanos o escríbenos, o empieza por la colección. Vamos a tratar tu momento como si fuera nuestro, porque desde hace más de veinte años, eso es exactamente lo que estas flores han sido.

